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Sztulman: “el cambio que está pasando en la Argentina no sólo es estratégico para Israel, sino para todos”

14.08.2018 17:15  |  Marcelo Aguaysol  |   | Fuente: La Gaceta

 Itongadol.- El diplomático habló sobre la política nacional para combatir el terrorismo y de la crisis cambiaria que, a su criterio, será superada. El embajador anticipó que a partir de enero, su país liberará el comercio. También ponderó el capital humano de Tucumán.

Ilan Sztulman mira el cerro San Javier desde el complejo Alter City, en Yerba Buena. La luz solar es cada vez menos intensa como esa persiana que se cierra lentamente en un día agitado para la Argentina. Sin embargo, pese a las turbulencias cambiarias que ponen en jaque al plan económico del presidente, Mauricio Macri, el embajador de Israel en la Argentina es optimista de que el país sorteará esta nueva crisis, a la que califica como seria y preocupante, porque tiene todo el capital humano y los recursos naturales que una nación precisa para crecer. El diplomático llegó a Tucumán para fortalecer el vínculo cultural, social, político y económico con la gestión del gobernador, Juan Manzur, que lo declaró como Huésped de Honor. De origen brasileño, Sztulman ponderó el cambio de políticas que experimentó la Argentina con la llegada de Macri al poder, durante una entrevista concedida a LA GACETA.

- ¿La Argentina es considerada por Israel como un socio o como un país aliado?

- Más bien como un amigo. En este país, la comunidad es muy grande, tal vez la cuarta de mayor envergadura tomando en cuenta la población judía existente en Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Aquí, los judíos fueron recibidos muy bien y están integrados a la sociedad. Hay ministros, jueces y hasta hubo un gobernador en esta provincia (por José Alperovich). Es decir, hay una afinidad. Por otro lado, en Israel residen unos 90.000 argentinos, lo que es bastante pensando que mi país tiene una población de ocho millones de habitantes. En Israel, incluso, se pueden ver los canales argentinos por cable, en forma gratuita. La población aprendió a hablar el español gracias a las novelas. Y si de afinidad hablamos, no en vano la primera vez que un primer ministro del Estado de Israel visitó una nación extranjera fue la Argentina, no Brasil.

- Tras las tensiones por los atentados que se produjeron hace algunos años, ¿observa que el clima ha cambiado en la Argentina?

- Totalmente. Los atentados se produjeron en este país, pero también en Nueva York, en Francia o en Londres. El terrorismo es un fenómeno infelizmente internacional; no sólo de la Argentina. Sabemos que en el actual Gobierno, con algunas dificultades, existe el compromiso de combatir al terrorismo. Pero ese terrorismo es un fenómeno sociológico. Por caso, un hombre identificado con ISIS puede llegar a no hablar árabe; un día entra en crisis, mira en internet qué es lo que hace ISIS y ejecuta un atentado. Esto también pasó en Inglaterra, con dos británicos que nunca estudiaron árabe, se hicieron extremistas y decidieron realizar un atentado. Está claro que la Argentina no quiere esto. Hoy hay una organización mejor para combatir esto y también a las drogas, que están conectados, porque son los mismos canales con las mismas personas. La cooperación en esta tarea de brindar más seguridad no sólo es con la Nación, sino también que tiene una visión más federal. Por ejemplo, con Tucumán estamos colaborando en la capacitación del personal de seguridad porque hay voluntad de combatir aquellos flagelos. Si no tenés un esquema de cooperación internacional, será difícil combatirlos. Pero está cambiando; hay un cambio de atmósfera no sólo con Israel, sino también con otros países sudamericanos y europeos. Sentimos que hay un cambio para un país que firmó un acuerdo con Irán para cubrir los atentados hacia otro, bastante alejado de eso y más positivo.

- ¿Le preocupa el momento económico que vive la Argentina?

- Nos preocupa a todos porque es una crisis muy seria. En nuestra visión, la Argentina tiene un potencial muy grande, tanto humano como de recursos naturales. Es un país que tiene todo para ser potencia y que hoy atraviesa una crisis inquietante. Espero que esta política de ir a buscar un crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI) contribuya y también un control de la moneda. Soy optimista de que esto cambiará. En el mundo hay una percepción de que el cambio que está pasando en la Argentina es estratégico, no sólo para Israel, sino para todos, para los americanos y también para los europeos. Hoy está en crisis, pero creo que va a salir de todo esto.

- En medio de un escenario de tensiones comerciales globales, ¿cuánto pesa la diplomacia?

- Siempre juega un rol fundamental. Pero ahora aparece como algo complicado si miramos la cuestión económica. En nuestra opinión, en la del Estado de Israel, la mejor manera de crecer es internacionalizando todo, desde los estudios hasta los negocios. A partir de enero, el Gobierno de mi país no tendrá más protección para los productos israelíes. Estamos abriendo el mercado a todos, incluso en producciones que pueden ser consideradas estratégicas para nosotros. Estamos liberando todo para que entren y compitan con nuestra industria local. Los israelíes tendrán que adaptarse a esto. No nos podemos quedan en sistemas arcaicos. Tenemos que adaptarnos al nuevo mundo, porque esa es la única forma de crecer.

- ¿Puntualmente, qué es lo que le interesa a su país de Tucumán?

- El capital humano, que hoy es todo. Creo que es el recursos más valioso. A nosotros nos ayudaría más tener petróleo, pero el capital humano es lo más importante. Un claro ejemplo es que mi país empezó hace 70 años con una población minúscula y conseguimos sobrevivir usando sólo nuestro capital humano, porque no teníamos otros recursos.

- ¿Por qué considera que hay una creencia generalizada de que el pueblo judío está familiarizado con la rentabilidad y el dinero?

- Porque durante siglos, en Europa y en el mundo árabe, los judíos no podían tener tierras ni trabajar. La única profesión que le quedaba era la de ser comerciantes. Incluso la Iglesia Católica prohibía el préstamo de plata. El judío no entró en ese esquema por decisión, sino por necesidad, porque no podría ejercer otro rol. Y así, en la historia, quedó esa imagen. Por ejemplo, cuando España estaba en auge como reino, los judíos fueron echados y tuvieron que emigrar hacia Holanda. Así, España cayó en crisis porque no tenía quien les financie las expediciones a América latina. La primera vez que los judíos pudieron trabajar la tierra fue en Israel. Esa es la historia.
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