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Amigos Argentinos de la Univ de Tel Aviv: Creando bosques de la nada

08.03.2018 17:00  | 

Itongadol.- Los temores ante el impacto del calentamiento global han llevado a los científicos a buscar en forma denodada la forma de reducir los niveles de dioxido de carbono que producen los seres humanos. En este sentido, los investigadores de la UTA hacen su contribución a esta causa mediante la creación de bosques en lugares insospechados, como el inhóspito desierto del Aravá en Israel.

Al valerse de plantas autóctonas, agua reciclada que, así y todo resulta inservible para la agricultura, y terrenos áridos que no son aptos para el cultivo de vegetales, los investigadores de la UTA encontraron una combinación muy prometedora.

En muchas partes del mundo, lo que incluye áreas de la India, Asia central y el desierto del Sahara, este nuevo grupo de plantas, no sólo resultaría viable en terrenos yermos, sino que además serían de gran ayuda para reducir los niveles de carbono en la atmósfera. Estas plantas podrían absorber los gases tóxicos que se encuentran en la atmósfera para convertirlo en oxígeno.

Si bien urge preservar los bosques existentes, esto no alcanza para neutralizar las emisiones de dióxido de carbono. En la lucha para crear bosques que contribuyan a disminuir los niveles de este gas en la atmósfera, muchos países convirtieron tierras cultivables en bosques. Sin embargo, de acuerdo con los investigadores de la UTA, es más provechoso emplear terrenos para los que hasta ahora no se encontraba utilidad.

Para preservar las fuentes de agua dulce, los investigadores echaron mano de agua que normalmente se considera de baja calidad, esto es, aguas servidas y agua salada, la cual es el subproducto proveniente de las plantas desalinizadoras. Para coronar el experimento, se buscaron especies vegetales lo suficientemente robustas como para prosperar en el desierto. Los investigadores adoptaron el género Tamarix, familia de plantas que incluye a los cedros de agua salada autóctonos en desiertos antiquísimos.

Una vez obtenida la primera cosecha de estos árboles, es necesario profundizar las investigaciones, lo que incluye establecer la cantidad de dióxido de carbono que estas plantas pueden absorber de la atmósfera.

Asimismo, estos árboles pueden servir como fuente de energía renovable. Los cultivos de “biomasa” o “biocombustible” bien podrían ayudarnos a reducir nuestra larga dependencia de los combustibles fósiles como el carbón. Sin embargo, resta dilucidar cuál es la cantidad apropiada de tierras cultivables que se puede destinar a este fin, ya que un exceso de cultivos podría desencadenar una escasez de alimentos.

Es por ello que los terrenos áridos constituyen la solución ideal. Para que este enfoque sea sostenible desde un punto de vista económico, se necesita mucha más tierra de la que Israel puede ofrecer. Sin embargo, terrenos similares a las zonas áridas de Israel, como el desierto del Sahara, son lo suficientemente grandes como para cultivar estas plantas a gran escala. Lo que se logró en Israel podría tener un efecto multiplicador si se adoptara en otras partes del mundo.
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